Como
el marinero de Venecia, surco los ríos de mi mente con la ilusión
de quien surca los mares del mundo en busca de un tesoro
imaginario, que una vez encontrado se plasma en valor incalculable.
Como
el marinero de Venecia que aun conociéndose cada recoveco de sus
canales, ve un agua diferente cada noche, teñida por las distintas
luces que el día proporciona.
Como
el marinero de pensamientos que recuerda el color de las aguas de la
noche, y que impotente olvida las formas que el agua dibujó. Que
pena que el pincel no corriera sobre lienzo esta vez...
Como
el marinero de las aguas de Venecia que navega cada noche y al
despertar descubre con pesar la ausencia de pescado. ¿Esa noche a
faenado? ¿O ni siquiera a existir se ha dignado?
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