viernes, 5 de diciembre de 2014

Sexto sentido

Desde siempre contamos con 5 sentidos, todos comunes. Tan comunes, que cuando alguno nos falla pasamos a convertirnos en discapacitados. Perdemos facultades respecto a los demás. La sociedad puede ayudarnos a avanzar, pero no espera, "show must go on", hace bien. Y finalmente nos adaptamos, no queda otra, se aprende a llevarlo de alguna forma, el individuo se capacita de otras maneras, o se queda atrás. Ley de vida. Progreso.

Sin embargo, cuando hablamos del sexto sentido, las reglas cambian... Es curioso, pero la sociedad, parece estancarse... no continúa, y en lugar de ayudarnos y avanzar, con o sin ti, decide pararse contigo. Renunciamos al progreso... Las mayores barbaridades no las cometemos cuando erramos, sino cuando defendemos ese error. Y la falta de sentido común nos introduce en una espiral de despropósitos cada vez mayor… También ocurre en la otra dirección, cuando detectamos una falta de sentido común, lo intentamos responder con la misma falta de raciocinio provocando un efecto rebote que crece con cada cambio de sentido. Tenemos una facilidad innegable para llevarlo todo a los extremos. Blanco o negro. No existe el gris. Y finalmente quedamos atrapados en una celda imaginaria con barrotes de absurdez, donde todos creen llevar la razón y ninguno la defiende con argumentos coherentes. Es entonces cuando el más común de todos los sentidos, se convierte en el más inusual.  

Pongamos orden, por favor…

No renunciemos al progreso. Si alguien pierde la capacidad de utilizar el sentido común o nunca la ha tenido, no nos unamos a él. Ayudémosle a avanzar, por su bien se adaptara, y si no… si no los demás no debemos esperarle, porque le estaremos quitando todos los incentivos a superarse, a corregir sus errores y a buscar otras maneras de pensar. A la larga, será bueno para él, bueno para los que lo tomen de ejemplo y bueno para todos los demás.

Desde aquí reivindico la utilización del gris, del sexto sentido, del sentido común.