La presión comienza a acumularse en su pecho. Creciente, constante, ineludible
El corazón se acelera y la garganta se contrae asustada
El aire que una vez fue sinónimo de vida ahora se cuela a cuenta gotas por una M30 colapsada
Sobresaltadas las piernas despiertan y se dirigen prestas allá donde abunda el oxígeno
Y en aquella terraza
En mitad de aquel ataque de ansiedad
La paradoja se materializa en forma de placer
La sensación de morir es la mayor chispa de vida que su gélido corazón ha percibido en meses
Una excusa para saludar a sus viejas emociones perdidas
Estira los brazos, se apoya, cierra los ojos y esboza una sonrisa mientras busca su bocanada de salvación
Treinta segundos de algo en mitad de una tierra donde reina
la nada